Sin títulos.
De pronto apareces en las sombras y en otras tantas al amanecer. Quiciera poder abrazarte , sin embargo te me escapas, pero siempre regresas. El tiempo , nuestro tiempo, está limitado por las circunstancias que solo son tuyas y mías. Ambos, suena a utopía, pero cuando llegan las palabras y la luz verde se enciende , se enciende también la realidad. Habremos llegado tarde? El reloj del tiempo no nos acompaño en esta ocacion. Fuiste tu? Fui yo? Fue el destino? No hay respuestas, quizás nunca lo habrá,
Hoy acá te recuerdo y me esfuerzo en reconocer lo malo de lo bueno, lo legal de ilegal, del ser y del querer ser.
Nuestro enlace es único, mágico, nos hace reír, nos hace llorar. Si supieras cuan importante eres, si tuvieras la certeza de ello...pero el vidrio es muy grueso y tu mano no alcanza la mía, tus palabras no se oyen y sólo alcanzó a ver señales desde este lado....y se que ese es mi lugar y que el tuyo es el mismo, la lejanía mas absoluta pero también la mas viva e irresistible.
Sabes que no se puede, se que no debo ......pero es inevitable esa necesidad que se vuelve tan ambigua y que una y otra vez , pasen o no los años, nos une siempre. Como deshacerse de la memoria, como no motivarnos con aquellos que soñamos por noches completas. Como?
Un pacto casi solemne , ferozmente cruel para algunos, fue firmado con tu sangre y la mía, con esa ingenuidad en la que aveces caemos. Solo una palabra tuya y una afirmación mía podría cambiar todo, pero sabemos que los actos están imposiblitados.
Da un paso y yo te seguiré , no lo hagas hoy, no mañana, hazlo cuando la tormenta pase, cuando el calor mas apacible se refleje en el camino. No es necesario mover montañas, no es necesario cruzar mares, es necesario calmar almas , dos almas que hace millones se vieron y se conocieron tan profundamente que podríamos definir con detalles cada espacio, cada pensamiento, cada respiro.
De que trata esto? Dímelo, porque la tardanza. Seguro tu pregunta es la misma.
Te entrego mis manos para que crees con ella una isla solo para nosotros, llénala de tus angustias , de las mías, de tu risa , de mi forma loca de vivir...has que en ese lugar lejano, todo permanezca igual, lleguemos ahí cuando las ansias se vuelvan complejas, cuando la mente le gane a los actos , cuando la realidad se transforme en inversimil. Yo te seguiré, lo haré , es mi promesa.

3 Comments:
prométeme que volverás, hace tiempo que te encontré, sin querer al buscar una buena reseña de ameli, no te conozco pero literalmente siento una conexión tan profunda al leer tus letras, eso me basta y me sobra, si te preguntas yo soy... un pobre diablo desesperado en una relacion sin futuro, y ahora se que nunca lo leerás te pregunto ¿!!!!!QUIEN ERES¡¡¡¡¡?
Quizá no tengo el don de encontrar las palabras correctas para expresar lo que siento. Quisiera poder expresarlo sin palabras, mirándote a los ojos, y así ninguna sería necesaria para que entendieras exactamente lo que pasa en mi alma y mi corazón.
Incontables veces vine a este lugar, leí cada palabra, la releí una y otra vez, las viví, las soñé, las hice mías y construí en soledad un mundo para nosotros, un mundo en el que siempre estuvieras a mi lado, donde pudiera abrazarte, cuidarte, amarte. Un mundo en el que las palabras no fueran necesarias, en el que el fuerte latir de mi corazón en el pecho pudiera comunicarte lo que siento y completar mi mirada, que se pierde en tus ojos.
No podrías imaginar cuántas veces a lo largo de todos estos años pasé por este rincón etéreo en busca de consuelo, de calma para mi alma, pero también de esperanza.
El tiempo. Mil veces mi mente pensó acerca de esto. Dicen que el tiempo no avanza siempre de forma constante, sino que es relativo a la velocidad del observador. Que mientras más rápido se mueva, más lento pasa el tiempo para esa persona. Y así me siento yo: mientras el tiempo avanza implacable, inmutable, imparable, el tiempo dentro de mi corazón y mi alma se queda casi estático, inundado por la quietud que me das cuando te veo, cuando te siento, cuando te pienso, cuando te amo; en silencio a veces, otras veces a los gritos, con mi corazón palpitando fuerte y muy rápidamente... y aún estás ahí, a mi lado, como antes, como siempre, como en el sueño más vívido y profundo del que uno jamás quiere despertar.
Te necesito como al aire que respiro, invisible, pero imprescindible, silencioso pero esencial. Es por eso que voy a seguir volviendo una y otra vez a este rincón donde el tiempo se desvanece, donde tu nombre sigue siendo la única palabra que mi boca calla pero mi corazón repite sin cansancio, donde, aunque sea por un instante volvés a estar tan cerca que casi puedo sentir tu respiración mezclándose con la mía.
Sigo volviendo,
sigo buscándote,
en el silencio,
en la soledad de mi alma
que jamás va a estar completa
sin tu compañía.
La distancia,
una barrera imposible,
impenetrable...
aún así deseo con todas mis fuerzas
que mis pensamientos,
mis gritos callados,
mis palabras mudas,
mis lágrimas
(que a veces recorren mi rostro
de emoción al pensarte,
al recordarte;
y otras veces son parte de mi llanto,
cuando te extraño sin remedio)
lleguen hasta vos
como un susurro en el viento.
No logro tocarte,
pero te siento:
estás presente
como corriente que eriza mi cuerpo,
como latido que me recuerda
que más allá de mi imaginación,
estás presente, en algún lugar,
y que quizás, en algún momento,
estés pensando en mí
de la misma forma.
El tiempo se detiene
cuando te imagino,
y por un instante
nada más importa.
No quiero abrir los ojos,
porque sé que al hacerlo
la realidad va a dolerme.
Hoy estás más cerca que antes,
aunque unos miles de kilómetros menos,
por tan solo unos días más…
pero el no poder hablarte
hace que la distancia se sienta
como un muro infinito.
Y entonces vuelvo a cerrar los ojos,
y ahí estás otra vez.
En ese lugar donde todo es posible,
donde puedo verte, oírte, sentirte,
donde los sentimientos no tiene fronteras.
Y es que sos parte de mí,
una pieza esencial de mi mundo,
algo que no puedo explicar con palabras.
Pero te prometo que siempre,
siempre voy a estar acá,
con la mano extendida,
para apoyarte siempre,
sin condiciones.
aun en la distancia,
aun en el silencio,
aun en los sueños
que compartimos sin hablarnos.
Intentando una y otra vez hacerte sonreír,
porque esa, Panzi, es mi forma sutil pero sincera
de decirte que te amo.
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